¿Una Organización Mundial del Medio Ambiente?
Es un hecho que las asuntos de ámbito mundial funcionan mejor (al menos, mejor organizados) cuando hay detrás una organización que aglutina a la mayoría de los países. Tenemos algunos ejemplos (no exentos de críticas, es cierto): la ONU para casi todos los países de este planeta, la OEA para los americanos, la UE para los europeos y muchos otros organismos supranacionales en diferentes regiones. Un gobierno mundial para los asuntos que más importan a todos. Es inevitable que algunos países tengan más peso que otros, más poder de decisión, pero mejor es que existan estas instituciones a que cada uno haga la guerra por su lado. Especialmente en asuntos que conciernen a todos por igual. ¿Y no es uno de esos asuntos el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático? ¿No están todos los países, ricos y pobres, del Norte y del Sur, grandes y pequeños, en este planeta que hay que conservar?

Así, en el marco de la próxima Cumbre de la Tierra Río+20, llamada de forma oficial Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, algunos países abogan por crear una una organización mundial que trabaje por la protección del medio ambiente.

Sin embargo, sólo son un centenar de países los que están de acuerdo con la creación de esta organización mundial del medio ambiente, lo que representa la mitad de los estados que se comprometieron hace veinte años en la cumbre de Río para impulsar el desarrollo sostenible.

La próxima Cumbre de Río, que se celebrará entre los días 20 y 22 de junio de 2012 (quedan, pues, hoy, 222 días) es un nuevo intento de Naciones Unidas para avanzar en un compromiso de los Estados de la comunidad mundial para el gran reto de este siglo XXI, conservar el planeta y mitigar el cambio climático.

Para este enorme desafía, la creación de un organismo de este tipo es esencial, casi imprescindible. Del mismo modo que existen la OMC (Organización Mundial de Comercio) o la OIT (Organización Internacional del Trabajo), se necesita otra organización independiente para los asuntos medioambientales. En este asunto, hay más de quinientos acuerdos y convenciones sin coordinación entre ellos, algo que no resulta eficaz.

Una de las opciones es transformar el actual Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en una agencia internacional. Otra es convertir el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Consejo Económico y Social para el Medio Ambiente. También se habla de crear un Alto Comisionado de la ONU, comparable al que tiene a su cargo los derechos humanos.