
En muchas ocasiones, ser más ecológico no requiere mayor esfuerzo. Sólo hay que retomar costumbres olvidadas. Hace un par de décadas, las servilletas de papel no eran muy usadas, por no decir que eran desconocidas para mucha gente. De repente, proliferaron, con la idea subyacente de que eran más cómodas de usar. Pero una servilleta de un solo uso, como una bolsa de plástico de un solo uso, es una aberración medioambiental.
En una escuela de Lleida han decidido volver a usar las servilletas de tela, las de toda la vida, las que siempre se han usado. En su comedor, 112 alumnos que, hasta ahora, usaban y desechaban al menos una servilleta de papel de lunes a viernes. Se calcula que el ahorro será de 35.000 servilletas de papel al año.














