
No hace falta ser un científico para ayudar en el proceso de catalogación de la biodiversidad del planeta. Cualquier persona medianamente interesada en la naturaleza puede hacerlo. Con la ayuda de libros o de la información que se puede encontrar en internet, ser un biólogo aficionado es más fácil que nunca. Así lo demuestran pescadores de las islas Galápagos, que, recientemente, hallaron una especie de pez muy extraña.
No ha sido el único descubrimiento hecho por los habitantes del archipiélago ecuatoriano. Tan importante es su labor que las autoridades han decidido reforzar esta cooperación con un programa que impulsará la ciencia ciudadana.















