
La deforestación en la región amazónica de Brasil cayó al nivel más bajo en 23 años según los datos disponibles hasta julio de 2011 y que ha facilitado el propio Gobierno de Brasil. El buen dato, se debe, principalmente, a una mejor lucha contra la tala ilegal. La destrucción de la porción brasileña de la Amazonia, la selva tropical más grande del mundo, disminuyó hasta los 6.238 kilómetros cuadrados en el período de doce meses, lo que supone un 11% menos que el año anterior. Los datos provienen del satélite del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil.
La cifra supone menos de un cuarto del área que era destruida en 2004, cuando la tala realizada por los agricultores para ampliar sus terrenos de cultivo (sobre todo, de soja) y para aumentar la tierra de pasto para la ganadería alcanzó un récord histórico.















