México produce 9.000 millones de botellas de plástico cada año
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat) ha calculado que, cada año, se producen en dicho país 9.000 millones de botellas de plástico PET (polietileno tereftalato). Del total, unos 900 millones de ellas contaminan bosques y ríos al ser arrojadas por quienes pasan un día en el campo.

Desde el año pasado se está trabajando en este problema. Así, la Secretaría firmó un convenio con la Confederación de Cámaras Industriales para recoger botellas y apoyó la medida con 50 millones de pesos para ayudar a instalar 17 plantas recolectoras de plástico. Desde noviembre, se han recogido 36 millones de botellas, lo que supone sólo un 0,4% del total producido.

Todo tipo de objetos y envases se pueden encontrar en un paseo por la naturaleza de México: cubetas de plástico, envases de plástico de líquidos de limpieza para el hogar, rejas de plástico, galones de leche, sillas de plástico, botellas, además de revistas, libros, libretas, envases con capacidad para veinte litros. Todo ello se puede vender en alguno de los mercados de las ciudades mexicanas.

Algunos negocios recogen estos desechos para, después, venderlos. Lo que no se puede vender (y muchos envases elaborados con PET no se pueden vender) se envían a otros puntos del país. Margarita, responsable de uno de estos negocios, señala que hay que inculcar la cultura del reciclaje entre la población mexicana. Se tira mucha basura, no sólo en el campo, también en la ciudad. Se lanza incluso desde los camiones. Una basura que, cuando se trata de plástico, quedará en el medio ambiente por décadas.

Para esta trabajadora y ama de casa, es esencial que los niños crezcan conociendo la cultura del reciclaje, pues, en realidad, ellos van a ser los máximos beneficiados. Uno de los materiales que más contamina es el PET, un tipo de materia prima plástica derivada del petróleo denominada científicamente polietilén tereftalato o politereftalato de etileno. Se usa en muchas industrias, pero principalmente en envases rígidos como bebidas carbonatadas y naturales, agua embotellada y, en general, todo tipo de líquido.