Método sencillo y barato para detectar mercurio en el agua
La contaminación por mercurio es uno de los grandes problemas de nuestros mares. El mercurio entra en la cadena trófica y llega hasta los peces más grandes, como los tiburones, el atún o el pez espada, peces que consumimos los seres humanos. Las mujeres embarazadas y los niños son los más vulnerables a una posible contaminación por este metal.

El mercurio de los océanos supone un riesgo para la salud humana y diversos estudios han demostrado que los niveles en los peces más grandes son un problema de salud pública. El mercurio se puede acumular en el cerebro y los riñones y provoca enfermedades neurológicas. Los vertidos de la industria y la minería, sobre todo, la extracción artesanal de oro, son las principales causas del problema.

¿Cómo saber si el agua está contaminada por mercurio? La tecnología llega, una vez más, a la ayuda de las personas en forma de aplicación móvil. Un equipo de la Universidad de Burgos (España) ha desarrollado una técnica para detectar mercurio en el agua de forma barata y rápida.

El método es sencillo: sólo hay que meter en el agua, durante cinco minutos, una fina lámina creada por los investigadores. Si se vuelve roja significa que hay mercurio. El cambio de color se aprecia a simple vista y cualquier persona puede saber si el agua analizada está contaminada por mercurio por encima de los límites legales. El funcionamiento es similar a las pruebas embarazo: el color te indica el grado de contaminación.

Programa de código abierto

Método sencillo y barato para detectar mercurio en el agua
Pero hay más. Se puede tomar una fotografía de la lámina, mediante un móvil o una tableta, para saber la cantidad exacta del metal que hay en el agua analizada. Para ello, el equipo de investigadores ha creado un programa que analiza las imágenes y que, además, está basado en GIMP (un programa de tratamiento de imágenes parecido al Photoshop, pero de código abierto). Una vez analizado el color de la muestra, se puede comparar el resultado con unos valores de referencia.

La fina lámina que se introduce en el agua contiene un compuesto orgánico fluorescente llamado rodamina. Este compuesto es el que “detecta” el mercurio. La rodamina ha sido transformada por los investigadores para que, al contacto con el agua, se hinche y las moléculas sensoras interactúen con el mercurio.

Los investigadores han preparado las láminas para que cambie de color si el agua supera los límites establecidos por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de Estados Unidos: 2 ppb (partes por mil millones) de mercurio divalente.