Más fugas radiactivas en Fukushima
Si algo está demostrando el accidente producido en Fukushima es que la contaminación nuclear perdura en el tiempo. Más de dos años después aún no se ha controlado el escape radiactivo y la contaminación sigue suponiendo un peligro para la población y el medio ambiente. Ha sido la propia Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), la gestora de la central, la que ha informado de una nueva fuga de agua radiactiva en la central nuclear de Fukushima-1. Es la cuarta en tan sólo una semana.

La fuga se ha producido en las tuberías que recorren la cubierta de unos de los siete tanques que almacenan agua radiactiva. Se calcula que el agua contaminada llega a un nivel de radiactividad de unos 6.300 becquerelios.

Los responsables de la central tratan de trasferir el agua contaminada a los tanques que aún están en buen estado, para que no haya más fugas. Pero en uno de esos traspasos de agua es cuando se ha producido la fuga.

El portavoz de TEPCO, Masayuki Ono, afirmó que se había producido una fuga de agua radiactiva en uno de los contenedores que contienen agua que sirve para refrigerar la central. Los ingenieros detectaron 120 toneladas de agua, lo que supone el 0,85% de la capacidad del tanque, con estroncio.

Un día después se produjo otra fuga de agua radiactiva. Aunque los expertos aseguraron que la cantidad vertida era muy poca. Y aún se produjo una fuga más desde las capas inferiores.

El objetivo: enfriar la central

Más fugas radiactivas en Fukushima
Desde el fatídico día 11 de marzo de 2011, cuando se produjo el accidente provocado por el terremoto y posterior tsunami, los operarios de la compañía TEPCO tratan de enfriar la central nuclear bombeando agua hacia las instalaciones para, después, depurarla de forma que no contamine al medio ambiente.

El agua contaminada se acumula en siete tanques ubicados en los alrededores de la central nuclear. Cada uno de ellos, puede contener hasta 14.000 toneladas de agua. Aún no se sabe si serán suficientes.