Ladrillos con botellas de plástico
Reutilizar el plástico es una acción, por sí misma, medioambientalmente responsable. Pero si, además, lo que se sustituye es un objeto contaminante, entonces la reutilización se puede considerar doblemente ecológica. Es lo que tratan de llevar a cabo en el municipio argentino de San Rafael: no sólo reciclar y reutilizar las botellas y otros objetos de plástico, sino también producir con ello ladrillos.

Se necesita una planta de reciclado de plástico. Después, pueden ser los propios vecinos los que recolecten el contaminante material para que sea procesado en dicha planta y, una vez triturados y tratados convenientemente, se puedan fabricar ladrillos mezclando el plástico reciclado con cemento. De este modo, se consiguen ladrillos a un coste menor, más livianos, con una mejor propiedad aislante y fáciles de colocar.

Además de las ventajas señaladas, también tiene una similar capacidad de absorción de agua que los ladrillos tradicionales, una buena resistencia al fuego, así como una mayor capacidad de aislación acústica que los bloques de barro y arcilla.

La idea es usar este tipo de material constructivo para viviendas sociales, sin olvidar que se logrará reducir el volumen de desecho de este tipo de residuos tan contaminante. Se separa, se recicla y se reincorpora a la cadena productiva, minimizando así el daño ambiental.

Este tipo de ladrillos de plástico pueden utilizarse para construcciones con una altura de hasta dos pisos. Los materiales esenciales para elaborar los ladrillos son cemento común y envases plásticos de PET, es decir, el que usan la mayoría de las bebidas, ya sea agua, refrescos o zumos.

El proceso es sencillo: primero se tritura el plástico, después se incorpora un químico para mejorar la capacidad adhesiva de las partículas plásticas con el cemento y, por último, se mezcla todo en una hormigonera. Después, se vierte la mezcla en una máquina rodante para moldearla. Transcurrido casi un mes, los ladrillos estarán listos para usarse.