La importancia de los ratones de campo
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han realizado un trabajo en el que han analizado la importancia del ratón de campo como elemento clave en la regeneración de los bosques de robles. La importancia radica en que almacenan y esconden bellotas. Y también las transportan hasta una distancia de hasta 130 metros.

Los ratones de campo ocultan las bellotas bajo el suelo o entre la hojarasca y muchas quedan olvidadas, favoreciendo así la dispersión y regeneración natural de los robles. Una labor desconocida de los roedores, oscura, silenciosa, pero esencial para este tipo de bosques. Y que, en definitiva, demuestra la importante labor que desempeña cualquier ser vivo en la conservación de un ecosistema. La importancia, en fin, de la biodiversidad.

Las investigaciones has sido llevadas a cabo en el Hayedo de Montejo, uno de los hayedos más al sur de Europa, situado en la Comunidad de Madrid (España), por investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la UPM.

Las bellotas son los frutos de robles, encinas, alcornoques y quejigos, resultando un alimento muy nutritivo y apetecible para gran parte de la fauna. Muchos animales se alimentan de bellotas, desde pequeños escarabajos que perforan la cáscara para alimentarse de las reservas hasta grandes corzos y jabalíes que las comen casi podríamos decir que con una cierta ansiedad, pasando por animales de tamaño medio como los ratones de campo o aves como el arrendajo o el trepador azul.

Sin embargo, algunos de estos animales, además de comerlas, también las esconden en madrigueras, bajo el suelo o en oquedades junto a los troncos de los árboles. Estos animales se denominan en el lenguaje especializado dispersores, ya que se encargan de transportar las bellotas y almacenarlas en lugares donde no puedan ser descubiertas por otros. Las esconden. Las bellotas enterradas y olvidadas darán lugar a nuevas plántulas de roble que, si todo va bien, remplazarán a los viejos árboles, manteniéndose así la dinámica natural del bosque.

Una función insustituible

Las bellotas se componen básicamente de reservas (lípidos) y presentan un embrión muy pequeño (menos del 1% de su volumen). Así, mientras el embrión sobreviva la bellota podrá germinar. Los estudios realizados demuestran que los ratones de campo, que pueden llegar a pesar 36 gramos, no son capaces de consumir por completo las bellotas de mayor tamaño (que pueden llegar a pesar hasta 13 gramos). Si los ratones quedan saciados dejan restos de la bellota sin consumir. Estas bellotas, aun estando parcialmente comidas, presentan suficientes reservas para poder germinar y desarrollarse, dando lugar a pequeños robles.

Los estudios de los investigadores de la UPM han permitido demostrar cómo los robles se benefician de los ratones, para que éstos muevan sus pesadas semillas, colonizando nuevos lugares y dispersando sus genes. A su vez, los ratones se alimentarán de algunas de estas bellotas, frutos esenciales para pasar el invierno, estableciéndose así una relación de mutuo beneficio entre el árbol y el animal.

Si las bellotas no fueran dispersadas y enterradas por los ratones, quedarían todas bajo la copa del árbol donde la competencia con otras bellotas para dar lugar a un nuevo árbol sería mucho mayor y donde consumidores compulsivos de bellotas, como los jabalíes o los ciervos, las podrían destruir. Los ratones, al dispersar y enterrar una a una las bellotas, hacen que éstas pasen desapercibidas a otros animales.

Así, el papel del ratón de campo en la regeneración de los bosques de roble es incuestionable. Una de las funciones principales del ingeniero forestal es asegurar la regeneración de los bosques. Pero la naturaleza ya ha ingeniado sus propios mecanismos. Sólo hemos de descubrirlos a través de la investigación para poder favorecerlos. El ratón de campo ha demostrado ser un ingeniero forestal sin título pero con especialidad en dispersión de bellotas. Un ser vivo insustituible. Un animal único.