Invernaderos con agua de mar
Los territorios en los que escasean las fuentes de agua natural, los países cuya mayor parte del territorio es desierto tienen que agudizar el ingenio para proveerse de los recursos esenciales que todo ser humano necesita. En Jordania, un país de más de 5 millones de habitantes y con no más del 4% de sus tierras cultivables, está desarrollando métodos como invernaderos de agua de mar, plantas de energía solar y otras nuevas tecnologías verdes para tratar de convertir el desértico territorio en un productor de cultivos, de agua dulce y de electricidad.

Los gobiernos de Jordania y Noruega firmaron un acuerdo a principios de este 2011 para construir un centro de demostración de veinte hectáreas cerca de Aqaba, en el mar Rojo. Se trabajará con las máximas autoridades económicas de Aqaba (ASEZA) y el Sahara Forest Project (SFP), un grupo de tecnología ambiental con sede en Noruega, para empezar a construir el centro en 2012. Se espera que esté en funcionamiento en 2015. El proyecto consiste en un canal de agua de mar que llegue hasta el desierto, donde una suerte de invernaderos permitirían cultivar sin necesidad de agua dulce y fresca.

El funcionamiento del sistema se basa en la evaporación del agua de mar por las rejillas de entrada al invernadero de modo que el aire que entra se vuelve húmedo y fresco. Finalmente, dentro del invernadero, el aire entonces se expone a calor y frío hasta que el agua se condensa y se puede utilizar para regar los cultivos de invernadero. Así mismo, una planta de energía solar concentrada al lado del invernadero utiliza la energía del sol para calentar el agua y crear el vapor que mueve una turbina que produce electricidad, que aumenta el efecto del invernadero y, al mismo tiempo, es enfriado por el agua de efecto invernadero.

El gobierno jordano apoya la inversión en tecnologías que podrían ayudar a ahorrar agua en un país que sufre escasez del líquido elemento, ha señalado Mohammed S. Turk, director ejecutivo de la Corporación de FOmento de Aqaba (CAF). Este proyecto puede ser la manera más barata para desalar agua para el uso en la recuperación de las tierras del desierto dentro de las tecnologías de desalinización actual. Con todo, aún se tienen que llevar a cabo los estudios de viabilidad y comprobar el éxito que pueda tener en Jordania.

El proyecto no está exento de algunos desafíos. Entre otros, el coste, la capacidad de ampliación, la sostenibilidad y la fiabilidad del sistema en las más extremas condiciones del desierto de Jordania. Pero el proyecto ofrece también algunas ventajas para un país como Jordania. En primer lugar, será un modo de aumentar la conciencia de la opinión pública sobre las tecnologías verdes. Y, en segundo lugar, la oportunidad que proporcionará a ingenieros e investigadores de Jordania para poner en práctica estas tecnologías en una producción a gran escala.

Aunque la inversión necesaria para comenzar a desarrollar estos invernaderos con agua de mar es muy alta, a largo plazo puede llegar a ser rentable. Se trataría de sustituir cultivos tradicionales, como tomates, pepinos o sandías, por otros cultivos rentables, como fresas, flores y semillas híbridas, destinadas a la exportación para los mercados occidentales.

Según el acuerdo, Jordania proporcionará un área de veinte hectáreas en la provincia de Aqaba, 360 kilómetros al sur de la capital, Amman, y un corredor de tuberías de agua de mar desde el Mar Rojo, y Noruega aportará más de 400.000 euros para tres estudios de viabilidad. Después, se espera que el sector privado se anime a invertir en el proyecto. Si se tiene éxito en las pruebas, las autoridades de Aqaba proporcionarán otras doscientas hectáreas para su expansión.