Insectos que realizan la fotosíntesis
Los áfidos (Aphidoidea) son una superfamilia de insectos bastante rara. Las hembras pueden nacer embarazadas; los machos, a veces, carecen de boca, lo que provoca su muerte después del apareamiento, y, la última anomalía descubierta: pueden captar la luz solar y usar esa energía con fines metabólicos. En otras palabras, pueden realizar un proceso muy similar a la fotosíntesis de las plantas.

Los áfidos son, como vemos, únicos. Tienen la capacidad de sintetizar unos pigmentos llamados carotenoides. Muchos organismos dependen de estos pigmentos para realizar funciones, como el mantenimiento de un sistema inmune saludable o la creación de vitaminas. Los animales consiguen estos pigmentos mediante la comida. El entomólogo Alain Robichon, del Instituto de Agrobiotecnología de Sophia, en Francia, y su equipo sugieren que, en los pulgones, estos pigmentos pueden absorber la energía del sol y transferirla a la maquinaria celular que crea la energía.

Lo raro es que ocurra en animales. La capacidad es común en otros reinos, en las plantas y algas, así como en algunos hongos y bacterias. En todos estos organismos, los pigmentos forman parte de la maquinaria fotosintética.

Los carotenoides son los responsables de la pigmentación de pulgón y su color determina el tipo de depredadores que pueden verlo (y comerlo). El color del cuerpo de los áfidos en el laboratorio Robichon se ve afectado por las condiciones ambientales: su color cambia de verdes fríos, cuando las condiciones son óptimas, a naranjas y blancos, que aparecen cuando la población es grande y se enfrenta a recursos limitados.

Los áfidos verdes, que contienen altos niveles de carotenoides, transforman más energía del sol que los blancos, que casi no tienen los pigmentos citados más arriba. Por otra parte, la producción de energía aumentó en los insectos naranjas cuando fueron expuestos a la luz, mientras que disminuyó o cesó cuando se encontraban en la oscuridad.

Los autores señalan que queda mucho por hacer antes de que los científicos puedan estar seguros de que los áfidos verdaderamente realizan la fotosíntesis, pero los hallazgos permiten valorar tal posibilidad.