Greenpeace protesta contra la pesca de arrastre
Greenpeace no está de acuerdo con la política pesquera de la Unión Europea, una política que pone en peligro la sostenibilidad de los océanos. Por ello, han llevado a cabo una campaña de protesta, pintando, de madrugada, cuatro arrastreros españoles de profundidad, que estaban fondeados en el puerto de Vigo. Un arrastrero es un tipo de barco que tira al mar lo que se llama una red de arrastre donde quedan atrapadas todo tipo de especies de peces y mariscos sin excepción. Si las mallas son demasiado finas, se impide a los peces más pequeños escapar de la red.

Los miembros de Greenpeace que han llevado a cabo la acción, han escrito en los barcos “Stop subsidios”, denunciando cómo el dinero de los contribuyentes financia una práctica pesquera destructiva, que daña los ecosistemas marinos y sobreexplota las pesquerías europeas, poniendo en peligro el futuro del sector y dañando el medio ambiente.

La pesca de arrastre de profundidad daña las profundidades marinas y destruye todo a su paso. Ha habido ecosistemas, que han tardado años en formarse, que quedan destrozados por esta práctica. Greenpeace denuncia que este tipo de pesca, tan nociva para el medio ambiente, ha recibido en quince años 142 millones de euros, una media de nueve millones y medio por año.

Galicia y País Vasco son los principales puertos nacionales de desembarque de las especies de profundidad. Greenpeace pretende con esta acción llamar la atención del Gobierno español y de la Comisión Europea para que detengan las subvenciones a los más de cien barcos de arrastre de profundidad.

El argumento más esgrimido para estas subvenciones, el de la defensa de puestos de trabajo, cae por su propio peso: este tipo de pesca sólo produce el 0,95% del empleo del sector. La organización ecologista insiste en que lo que sí hay que apoyar es la pesca artesanal, un arte sostenible con el medio ambiente que produce el 28,35% de los puestos de trabajo.

Las pasadas reformas de la Política Pesquera Común (PPC) fracasaron, ya que han llevado a que el 77% de las reservas pesqueras se encuentren sobreexplotadas. La políticas pesqueras, hasta ahora, han estado dominadas por los intereses de la flota de altura y gran altura.