El árbol más raro del mundo
El Magnistipula multinervia es el árbol más raro del mundo. Esta rara especie fue descubierta en los frondosos bosques tropicales de Camerún, en el Parque Nacional Korup, en el suroeste del país. Es tan raro que sólo se conocen cuatro ejemplares en todo el mundo. El árbol puede llegar a medir 41 metros y a tener un diámetro de tronco de 57 centímetros y, según los expertos, es una especie en riesgo de extinción.

Los cuatro ejemplares que se conocen se encuentran en una parte remota del citado Parque Nacional Korup, un lugar que puede ser visitado por investigadores, pero nunca por turistas. Lo menos perjudicial que harían sería sacar fotos… seguramente poniéndose delante del árbol.

Algunos cazadores de las tribus que viven en la zona también pueden acceder al área. Los cuatro árboles en peligro de extinción se encuentran en una parcela de 155,75 hectáreas establecida por D. M. Newbery, profesor del Instituto de Ciencias Botánicas de la Universidad de Berna y son parte de un estudio de la ecología y la dinámica de este bosque. Un total de 8.931 árboles han sido identificados.

El nombre Magnistipula, data de 1905, y se eligió porque las dos especies que se conocen así llamadas tienen estípulas grandes. En cuanto a multinervia fue creado por el botánico Xander van der Burgt en 2010, ya que las estípulas se ramifican en varios nervios, hasta veinte en paralelo, de forma longitudinal.

El Magnistipula multinervia crece en Camerún, África, a unos cien metros sobre el nivel del mar, en una zona con una precipitación media anual de 5.040 mm. Este árbol es uno de los diez descubrimientos más importantes del año en botánica, según los científicos de los Jardines Botánicos de Kew, en Londres.

Tiene pequeñas flores de color verde-marrón claro, con pequeños pétalos blancos. Las flores no se caen al suelo después de la floración. Para estudiarlas, hay que trepar por el tronco para recogerlas para su estudio. Los frutos son del tamaño de manzanas pequeñas y son comidas por monos colobos rojos, que, a menudo, se llevan la fruta a un árbol cercano para consumirla. La semilla es del tamaño de una cereza y está cubierta de pequeñas espinas. Después de comer la fruta, los animales tiran las semillas espinosas al suelo, donde puede tener la oportunidad de germinar.