Descubren una rara esponja carnívora
La organización Oceana ha descubierto una nueva especie de esponja marina carnívora que nunca antes se había visto en zonas profundas y está protegida por el Convenio de Barcelona debido a su rareza. El descubrimiento se ha publicado en la revista Zootaxa.

Científicos de Oceana junto a un equipo compuesto por miembros de la Universidad de Erlangen-Nürnberg (Alemania) y de la Universidad de Le Marche-Ancona (Italia) han encontrado esponjas carnívoras en aguas profundas del Mediterráneo en aguas españolas e italianas. El descubrimiento supone un paso esencial hacia la protección de las áreas en las que habita esta especie y beneficiará a otras especies de gran importancia ecológica, como las ostras gigantes o los corales de profundidad.

Dicha esponja, de nombre científico Asbestopluma hypogea, sólo se había visto en tres lugares de todo el Mediterráneo, en cuevas costeras de Francia y Croacia y entre los quince y los veintiséis metros de profundidad. Los nuevos hallazgos amplían su distribución hasta los setecientos metros de profundidad y añaden cinco nuevos enclaves en su distribución.

Esta especie tiene gran importancia para la biodiversidad porque ha desarrollado sistemas de alimentación totalmente diferentes al resto de esponjas que se conocen en el mundo. Por esta rareza fue protegida por el Convenio de Barcelona para la conservación del mar Mediterráneo.

Entre los lugares donde los países deben desarrollar planes para su conservación, se encuentra El seco de los Olivos (en el mar de Alborán), que ya ha sido seleccionado como una zona potencial para su conservación. Pero ahora hay que añadir también las montañas submarinas de Ausias March (en Baleares) y Enareta (en el mar Tirreno), así como el banco Urania y el talud de Linosa, ambos al sur de Sicilia.

Estas esponjas se han adaptado a vivir en entornos con escasez de alimento y por ello se alimentan de pequeños crustáceos que tardan en digerir más de diez días. Son ejemplares muy pequeños (entre 1 y 1,5 centímetros) y frágiles y raramente se pueden ver en alta mar.

El hallazgo es una prueba más de que es necesario proteger las zonas marinas en alta mar y la investigación en aguas profundas, y no sólo de las aguas cercanas a la costa, las más visibles para el ser humano.