Demasiado ruido en España
El 32% de los ciudadanos españoles está sometido a un nivel de ruido ambiental superior a los 55 decibelios durante la noche y el 24% reciben un impacto que supera los 65 decibelios de media durante las 24 horas del día. Estos datos se desprenden de un estudio de la Asociación Española para la Calidad del Ruido (AECOR).

A partir de estos niveles las administraciones deberían poner en marcha medidas correctoras para disminuir el ruido. En el caso concreto de las localidades de más de cien mil habitantes, tienen un año para aprobar sus Mapas de Ruido, según un mandato europeo. Esta norma afecta también a las carreteras por las que circulan más de tres millones de vehículos al año, a las vías de ferrocarril con más de treinta mil trenes al año y a los grandes aeropuertos.

En total, son 64 los municipios de más de cien mil habitantes que se encuentran en la obligación de diseñar y aprobar sus propios Mapas Estratégicos de Ruido para finales de junio de 2012, con el objetivo de disminuir los niveles de ruido en las zonas que sean problemáticas. Es decir, donde, en la actualidad, residen cerca del 33% de la población de las grandes ciudades, casi 19 millones de personas que tienen que soportar un medio ambiente sonoro que afecta a su salud.

Con el Mapa Estratégico de Ruido se trata de elaborar una herramienta que sea capaz de diagnosticar la contaminación acústica de un municipio, detectando los puntos en los que los niveles de ruido son más elevados. Después, hay que elaborar el plan de acción para corregir la situación. De acuerdo con la página web desarrollada para ello por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, sólo seis de ellas (Bilbao, Madrid, Santa Cruz de Tenerife-La Laguna, Valencia, Vigo y Zaragoza) han entregado los correspondientes Planes de Acción para la mejora de la calidad acústica.

En cuanto a los tipos de ruidos más molestos, el tráfico es, sin duda, el que afecta a un mayor número de personas, ya que lo hace a cerca del 30% de los ciudadanos. También los trenes, la industria y el tráfico aéreo afecta a la población, pero a menos personas: a menos del 1% de la población.