Contaminación de los mares
Contaminación acústica, basuras, gases contaminantes, vertidos tóxicos de todo tipo… Son muchas las formas de polución marina que se producen en la actualidad, con el consiguiente deterioro del ecosistema oceánico.

Como suele decir Jane Goodall, no se entiende por qué destruimos tanto si somos la criatura más intelectual sobre la Tierra. Pero además, sobre la polución marina, Goodall lamenta hasta qué punto ésta afecta a la composición de los mares, “acidificándolos y dificultando la vida”.

En efecto, yendo más allá de la preservación de los primates en general, la eminente británica no comprende por qué los primates humanos se comportan de un modo tan irracional. Aunque, por el poco propósito de enmienda que se observa por doquier, parece que su incansable labor de denuncia de la destrucción del entorno tiene poco predicamento.

Océanos de plástico

La abundancia de plástico en los océanos es una de las principales fuentes de contaminación. Son tremendas cantidades de este material tan omnipresente en nuestras vidas que, sin embargo, no sabemos reciclar convenientemente para evitar este grave problema ambiental.

Además de la polución plástica, su descomposición en trozos más pequeños supone un peligro para la fauna, pues facilita su ingestión al confundirlo con alimento, produciéndose una intoxicación que acaba afectando al ecosistema marino en general y que puede afectarnos fácilmente mediante la introducción de productos pesqueros contaminados en la cadena alimentaria.

Son muy conocidos el parche de basura del Pacífico Norte, que se extiende cientos de kilómetros entre Japón, Alaska y Estados Unidos, o al norte del Mar del Caribe, con una densidad de dos mil piezas por kilómetro cuadrado.

Pero el plástico no es el único problema ambiental que ocasionamos al mar, ni mucho menos. Sin ir más lejos, la emisión de CO2, el principal gas de efecto invernadero, es absorbido por las aguas, que actúan como gigantescos sumideros de carbono.

¿La consecuencia? La acidificación de las aguas, lo que supone un impacto ambiental muy agresivo para las especies y los distintos hábitats en general, especialmente para los crustáceos, corales y toda la biodiversidad que atesoran sus ecosistemas.

Contaminación de los mares
A estos tipos de polución hay que sumar muchas otras, como las ocasionadas por el vertido de aguas residuales tratadas de forma insuficiente, y que incluyen restos de pesticidas, químicos industriales y basuras domésticas de toda clase que también acaban en el mar.

No podíamos finalizar este post sin mencionar las terribles fugas de petróleo o combustible procedente de plataformas petrolíferas o de las mismas embarcaciones, así como los casos de contaminación radioactiva a consecuencia de accidentes nucleares. El desastre del Golfo de México o la avería en Fukushima son dos ejemplos que demuestran hasta qué punto puede provocarse una catástrofe ambiental de increíbles dimensiones.