Contaminación de la industria textil
Según un informe de Greenpeace, una empresa china que provee de material a marcas tan conocidas como Nike, Adidas, Puma y otras, está realizando vertidos de sustancias químicas y otros materiales tóxicos a la red de alcantarillado público. La organización ecologista pide a estas empresas que exijan el inmediato cese de estas actividades contra el medio ambiente y, de no cumplirse, cesen en sus negocios con dicha empresa.

La marca china tiene por nombre Li Ning, se dedica a la industria textil y está vertiendo productos químicos peligrosos y persistentes en el río Yangtsé y en el delta del río Perla. Entre las sustancias encontradas en el análisis realizado por Greenpeace se encuentran alquilfenoles (incluyendo el nonilfenol), en las aguas residuales de las dos fábricas, y productos químicos perfluorados (PFC), en las aguas residuales del complejo textil Youngor.

Los alquilfenoles y PFC encontrados en las muestras son un motivo de grave preocupación. Estos productos químicos son conocidos disruptores hormonales y pueden ser peligrosos, incluso a niveles muy bajos. Ambos grupos de sustancias químicas son sustancias artificiales que persisten en el medio ambiente y pueden tener efectos potencialmente devastadores a medida que se acumulan en la cadena alimentaria.

Estos químicos pueden afectar a la salud humana, en especial, a la reproducción. Además, perjudican el desarrollo del niño, dañan el hígado, alteran el sistema inmunológico y el hormonal y disminuyen el número de espermatozoides.

Según Greenpeace, estas instalaciones y los productos químicos que vierten son sólo la punta del iceberg, son sólo una muestra de la clase de productos químicos tóxicos que se producen por parte de la industria textil en todo el mundo y que, en muchos casos, acaban en ríos y canales cercanos.

China posee la industria textil más potente del mundo, con unas 50.000 plantas de tratamiento de telas, tejidos que son vendidos a multinacionales que venden ropa por todo el mundo. En China, estos químicos son legales. Pero no en la Unión Europea y otros países desarrollados. No hay problema. Se trasladan las fábricas a que contaminen otros continentes y asunto arreglado.